A principios de los años 60, el brillante diseñador Leopoldo Milá asumió la dirección del departamento de diseño de Montesa, con el desafío de modernizar su gama de motocicletas. El motor Brío ya estaba obsoleto, pues aún llevaba el cambio separado, mientras que la tendencia en la industria apuntaba al motor monobloc. En poco tiempo, Milá y su equipo desarrollaron un nuevo motor de 175 cc, que debutó en la Impala y se convirtió en la base de futuras motocicletas de la marca.
Las primeras versiones de la Impala incluyeron la Estándar y la Turismo 175, que en 1962 recibieron el prestigioso premio Delta de Oro al mejor diseño industrial. Poco después, en 1963, nació la Impala 175 Sport, más potente y con mejores frenos, una rival directa de la Bultaco Metralla 62.
De esa evolución surgió una versión aún más radical y exclusiva: la icónica Impala Sport 250. Era el sueño de muchos jóvenes apasionados por la velocidad, en una época marcada por la canción «La Chica Yeyé» (1965) y el incidente de Palomares (1966).

In the early 1960s, the brilliant designer Leopoldo Milá took over Montesa’s design department with the challenge of modernizing its motorcycle lineup. The Brío engine was already outdated, as it still had a separate gearbox, while the industry was shifting towards monobloc engines. In a short time, Milá and his team developed a new 175 cc engine, which debuted in the Impala and became the foundation for the brand’s future motorcycles.
The first Impala models included the Standard and Turismo 175, which won the prestigious Delta de Oro award for best industrial design in 1962. Soon after, in 1963, the Impala 175 Sport was introduced—a more powerful version with improved brakes, designed to compete with the Bultaco Metralla 62.
This evolution led to an even more radical and exclusive version: the iconic Impala Sport 250. It was the dream bike for many young speed enthusiasts during an era defined by the song «La Chica Yeyé» (1965) and the Palomares incident (1966).
