En 2007, el mundo del trial cambió para siempre. A lomos de esta Montesa Cota 4RT, Toni Bou ganó su primer título mundial… y con él, comenzó una de las rachas más impresionantes de la historia del motociclismo: más de una década siendo campeón del mundo, sin interrupciones, tanto en trial al aire libre como en pista cubierta.
Esta moto marcó un antes y un después en el campeonato. A diferencia de las tradicionales motos de dos tiempos, la Cota 4RT apostaba por una mecánica de cuatro tiempos y por la inyección electrónica, una tecnología entonces novedosa en el trial. Su motor, de 249 centímetros cúbicos, ofrecía una respuesta suave y precisa, ideal para superar obstáculos extremos con total control.
El chasis, fabricado en aluminio ligero, y las suspensiones de largo recorrido permitían a Bou moverse con una agilidad asombrosa. La moto apenas superaba los 70 kilos de peso, lo que convertía cada salto, cada equilibrio, cada giro en una extensión natural del cuerpo del piloto.
Pero no fue solo una cuestión de técnica. Esta moto representó también una forma diferente de competir: más fluida, más estratégica, más eficiente. Y ahí, Toni Bou demostró ser un talento único. Con ella, ganó casi todas las pruebas de su primer año… y no ha parado desde entonces.
La decoración inconfundible en naranja, rojo y blanco pertenece al equipo Repsol Montesa Honda, que desde el principio apostó por la innovación, por la excelencia técnica… y por el talento de un joven piloto que estaba a punto de convertirse en leyenda.
Esta moto no solo ganó carreras: inauguró una era.

In 2007, the world of trials riding changed forever. On this very Montesa Cota 4RT, Toni Bou won his first world title — the beginning of one of the most remarkable streaks in motorsport history: over a decade of uninterrupted world championships, both outdoors and indoors.
This bike marked a turning point. Unlike the traditional two-stroke machines that had long dominated the sport, the Cota 4RT introduced a four-stroke engine with electronic fuel injection — cutting-edge technology for trials at the time. Its 249 cc engine delivered smooth, precise power, perfect for the delicate control needed to climb, balance, and leap over impossible-looking obstacles.
The frame, made from lightweight aluminium, and its long-travel Showa suspension, gave Bou exceptional agility. The bike weighed just over 70 kilos, allowing every movement to flow as an extension of the rider’s own body.
But the innovation wasn’t only mechanical — it was also about a new approach to riding: more fluid, more strategic, and more energy-efficient. And Toni Bou, with his extraordinary balance, strength, and calm under pressure, was the perfect rider to take advantage of it. He dominated nearly every round in his first year on this machine… and he hasn’t stopped winning since.
The bike’s distinctive red, orange and white livery belongs to the Repsol Montesa Honda Team, whose technical and strategic support played a key role in developing this revolutionary machine — and in backing the young talent who would go on to become a legend.
This motorcycle didn’t just win races. It ushered in a new era.
