Marc Coma es sinónimo de aventura, precisión y resistencia. Como piloto del equipo Repsol KTM, se convirtió en una leyenda del rally raid. Ganó cinco veces el Rally Dakar en motos (2006, 2009, 2011, 2014 y 2015), siempre con una conducción calculada y una navegación casi perfecta. Su enfoque estratégico y su conexión con el equipo Repsol marcaron el inicio de una era dorada para los españoles en el desierto.
Nacido en Avià, Barcelona, Coma comenzó su trayectoria en el enduro antes de dar el salto al rally, donde su inteligencia y temple le permitieron destacar. No era el más explosivo, pero sí el más constante. A lo largo de su carrera fue perfeccionando la lectura del terreno y el control del ritmo de carrera, cualidades vitales en el Dakar. En una prueba donde ganar significa sobrevivir al desierto y al cansancio extremo, su estilo calculador fue una ventaja decisiva.
Con Repsol como aliado técnico y estratégico, Coma desarrolló una relación basada en la confianza y el perfeccionismo. El equipo trabajó a su medida, afinando la KTM hasta convertirla en la herramienta perfecta para su pilotaje. La imagen de Coma cruzando la meta con el logo de Repsol sobre el carenado es ya parte de la historia del motociclismo español.
Además, tras retirarse como piloto, Coma asumió el cargo de director deportivo del Dakar, donde aplicó su experiencia para mejorar la seguridad y la competitividad del evento. Su compromiso con el deporte va más allá de las victorias: representa una forma de entender la competición basada en la inteligencia, la constancia y el respeto por el reto.

Marc Coma stands for adventure, precision, and endurance. As a rider for the Repsol KTM team, he became a rally raid legend. He won the Dakar Rally five times on a motorcycle (2006, 2009, 2011, 2014, and 2015), always with calculated riding and near-perfect navigation. His strategic mindset and strong bond with the Repsol team marked the beginning of a golden era for Spaniards in the desert.
Born in Avià, Barcelona, Coma began his career in enduro before transitioning to rally raid, where his intelligence and composure allowed him to shine. He wasn’t the flashiest rider, but he was the most consistent. Over time, he perfected his terrain reading and pace control — essential qualities in a race like the Dakar. In an event where victory means surviving both the desert and extreme fatigue, his calculated approach was a clear advantage.
With Repsol as his technical and strategic partner, Coma developed a relationship built on trust and a shared pursuit of perfection. The team worked around him, tuning the KTM into the perfect tool for his style. The image of Coma crossing the finish line with the Repsol logo on his fairing is now part of Spanish motorsport history.
After retiring from competition, Coma became Dakar’s sporting director, applying his experience to enhance safety and competitiveness. His commitment to the sport goes beyond victories: he embodies a philosophy of racing rooted in intelligence, consistency, and deep respect for the challenge.
