Las motos del Museo de Alcalá en la IV Prueba del Litro de Villaviciosa de Odón

El pasado 8 de junio, el Museo de la Moto Clásica de Alcalá participó con varias motos históricas en la IV Prueba del Litro, un original evento de consumo organizado por el Veterans Moto Club de Villaviciosa de Odón. En un circuito urbano cerrado al tráfico, más de 40 motocicletas anteriores a 1975 recorrieron decenas de vueltas con una mínima cantidad de gasolina. Todo un espectáculo digno de ver…y participar.

La Prueba del Litro se está convirtiendo en un clásico del calendario de motos clásicas. Un evento simpático y fácil, con sabor añejo que fue rescatado del olvido por el Veterans Moto Club de Villaviciosa de Odón y que revive el espíritu de las pruebas de consumo que se celebraban en España a lo largo de gran parte del siglo XX. Hoy, vuelve con fuerza, nostalgia… y motores rugiendo con menos de un litro de gasolina.

La cita tuvo lugar, una vez más, en el recinto del Vaíllo, en pleno casco urbano de Villaviciosa de Odón.  El evento fue todo un éxito, reuniendo más de 50 motocicletas anteriores a 1975, divididas en cuatro categorías según su cilindrada. El circuito, cerrado al tráfico y con una longitud de algo más de 700 metros, obligaba a los pilotos a sacar el máximo rendimiento de cada gota de combustible, sin perder fluidez en la marcha. Todo un reto de equilibrio entre técnica de conducción y eficiencia mecánica.

Y por supuesto, el Museo de la Moto Clásica de Alcalá de Henares estuvo allí. Y la participación del museo no fue solo una exhibición estática: sus motos compitieron «al más alto nivel» dentro de sus categorías, defendiendo el honor de la industria motociclista española de antaño. Los pilotos, todos ellos apasionados y conocedores de la historia que llevaban entre las piernas, cuidaron cada cambio de marcha, cada trazada y cada aceleración, conscientes de que cualquier exceso se pagaba en litros… o mejor dicho, en mililitros. Horacio San Martín, nuestro responsable de Redes Sociales destacó, saliendo en la categoría de ciclomotores con una Montesa Mini 50 y en la categoría «C» con una  Bultaco Matador MK9, dos motos agradables y fáciles pero seguramente no las más econ´0omicas en consumo para una prueba así. Luis Navarro, con la Bultaco 155 «modelo 2» y Javi García con la Puch Minicross Super 2 también formaron parte de este equipo que defendió los colores del museo entre un montón de motos muy bien preparadas y puestas a punto. 

En este sentido cabe destacar la actuación de las Guzzi 65: coparon los tres puestos del podio en la categoría reservada a ciclomotores y hasta 75cc, llevándose el primer puesto Julián Zamora, un clásico de esta prueba, con experiencia en ediciones anteriores. Julián, con su Guzzi consiguió dar nada menos que 22 vueltas al circuito, con los sólo 250cc de gasolina que estaban previstos para la categoría. La categoría B, prevista para motos entre 75 y 125 fue «arrasada» por Nacho López, con otra clásica «hispano-italiana»: su Vespa 125 consiguió hasta 31 vueltas con 350cc de gasolina. El grupo C, para motos de más de 125cc y hasta 350 enfrentó a las 4T, con 250cc de gasolina disponibles con las 2T que tenían la ventaja de 350cc. Ganó Paco López, con su OSSA 150 bien puesta a punto, que consiguió 35 vueltas, pero seguido muy de cerca por Javier López Polín, cuya Sanglas 350/4 rodó durante 34 giros. Solo en la categoría D, para más de 350cc nos fue para una moto española: ganó Javier Rodriguez, con una Norton H18 inglesa, quedando la única participante nacional, una Sanglas 400 sin posibilidades de enfrentarse, al tener un fallo mecánico.

También para el público la Prueba del Litro es muy entrentenida: el paso de las motos a este ritmo permite admirar estas joyas mecánicas en su plenitud. Y los depósitos auxiliares transparentes provistos por la organización,  donde se medía con exactitud la cantidad de gasolina utilizada por cada moto, permitieron al público seguir la evolución de cada participante al detalle. Esta cercanía entre espectadores y motos fue uno de los grandes aciertos del formato, creando una conexión directa entre la mecánica clásica y quienes la admiran.

Una prueba histórica, para motos históricas, sencilla, de fácil participación y muy divertida, que permite acercar al público esta pasión por la moto clásica. El museo, desde luego, volverá para la V Prueba del Litro, en 2026, sin duda.

Nuestro agradecimiento por la cesión de fotografías a @Mottatrece