KTM LC4 660 R – 2006 – Marc Coma
A solo dos años del histórico triunfo de Nani Roma, Marc Coma tomaba el relevo y lograba en 2006 su primera victoria en el Dakar, también con la legendaria KTM LC4 660 R. A simple vista, era la misma moto: un monocilíndrico de 652 cc, unos 65 caballos de potencia, suspensiones de largo recorrido, depósitos distribuidos con más de 30 litros de capacidad y la clásica torre de navegación que ya definía a las motos de rally.
Pero en ese breve periodo, KTM y su equipo oficial Repsol habían introducido pequeños ajustes clave que marcarían la diferencia: una mejor gestión del reparto de pesos, suspensiones afinadas para ganar estabilidad en zonas rápidas y una ergonomía revisada que permitía a Coma pilotar con mayor soltura durante jornadas maratonianas.
La verdadera evolución, sin embargo, estuvo en el enfoque del piloto. Mientras Roma brilló por su capacidad ofensiva, Coma venció controlando la carrera: con regularidad impecable, navegación precisa y una estrategia calculada. Su estilo, fino y metódico, se adaptaba perfectamente a una moto que, aunque seguía siendo exigente, ya mostraba una madurez mecánica fruto de años de experiencia acumulada por la marca.
Esta moto, por tanto, no es solo una repetición del éxito de Roma: es la confirmación de un relevo natural, donde la continuidad técnica dio paso al inicio de una era, liderada por un piloto destinado a marcar una época en el Dakar.
KTM 690 Rally – 2009 – Marc Coma
En 2009, el Dakar ya no cruzaba África, sino Sudamérica. Nuevos paisajes, nuevas velocidades y una nueva filosofía de moto. Ese año, Marc Coma, aún bajo los colores de Repsol KTM, logró su segunda victoria con la KTM 690 Rally, una moto que representaba el siguiente paso en la evolución del rally raid.
El motor creció hasta los 654 cc e incorporó por primera vez inyección electrónica, lo que ofrecía una entrega de potencia más suave y precisa, ideal para los cambios de altitud y los terrenos variados del nuevo recorrido sudamericano. El cambio ahora era de 6 velocidades, y el peso total se reducía a unos 160 kilos, lo que permitía una conducción más ágil sin perder estabilidad.
La geometría del bastidor y la posición de conducción se optimizaron para hacerla más compacta y manejable. La navegación también dio un salto adelante, con una torre más integrada, instrumentos electrónicos y sistemas GPS obligatorios, mientras que la capacidad de combustible seguía superando los 30 litros, imprescindible para las etapas maratón.
Con esta moto, Coma demostró que no solo dominaba el desierto africano, sino que era un piloto completo, capaz de adaptarse a un nuevo continente, a nuevas reglas y a un Dakar más técnico y veloz. Esta segunda victoria consolidó su estatus como referente absoluto del rally raid y reafirmó el dominio de KTM, con Repsol como aliado clave, en una de las disciplinas más exigentes del motociclismo.

Just two years after Nani Roma’s historic victory, Marc Coma stepped up and claimed his first Dakar win in 2006, also riding the legendary KTM LC4 660 R. At first glance, it was the same machine: a 652 cc single-cylinder engine, around 65 horsepower, long-travel suspension, fuel tanks with over 30 litres of capacity, and the iconic navigation tower that had become a signature feature of rally bikes.
But during that short span, KTM and its factory Repsol team had introduced subtle yet crucial improvements: better weight distribution, refined suspension settings for greater stability at high speed, and improved ergonomics that allowed Coma to ride with more freedom and comfort during long stages.
Yet the most notable evolution was in the rider’s approach. While Roma stood out for his attacking style, Coma won by controlling the race — through consistency, razor-sharp navigation, and a calculated strategy. His smooth, methodical riding perfectly suited a bike that, though still demanding, was beginning to show a new level of mechanical maturity thanks to KTM’s accumulated experience.
This bike, then, is not simply a repeat of Roma’s success — it marks a natural passing of the torch, where technical continuity gave way to the emergence of a new era, led by a rider who would go on to define the Dakar for years to come.
KTM 690 Rally
By 2009, the Dakar Rally had moved from Africa to South America, bringing new landscapes, new rhythms — and a new kind of rally bike. That year, Marc Coma, still with the backing of Repsol KTM, claimed his second Dakar victory aboard the KTM 690 Rally, a machine that clearly marked the next step in rally raid evolution.
The engine had grown to 654 cc, but now featured electronic fuel injection, providing smoother, more responsive power delivery — ideal for the varied terrain and altitude of the South American route. A six-speed gearbox offered more flexibility, and the overall weight had been reduced to around 160 kg, improving agility without sacrificing stability.
The frame geometry and ergonomics were updated to make the bike more compact and rider-friendly. Navigation was also modernised, with a more integrated tower, electronic instruments and mandatory GPS systems, while fuel capacity remained above 30 litres, ensuring the range required for the marathon stages.
With this bike, Coma proved he wasn’t just a master of the African desert — he was a complete rally rider, able to adapt to a new continent, new rules, and a more technical, faster Dakar. This second victory solidified his status as a benchmark in the sport and confirmed KTM’s continued dominance with Repsol as a key partner every step of the way.
