El Iruña 202 fue uno de los modelos más singulares de la incipiente industria española del scooter. Se fabricó en Pamplona entre 1954 y 1957, de la mano de la empresa IMENASA (Industrias Metálicas de Navarra S.A.), fundada por Félix Huerta. Su objetivo era competir directamente con Vespa y Lambretta ofreciendo una alternativa local, robusta y moderna.
El diseño del Iruña 202 se caracterizaba por su carrocería completamente carenada, inspirada claramente en los scooters italianos pero con detalles propios como el doble asiento tipo sillín, las tomas de aire laterales estilizadas, y una línea fluida que recorría todo el chasis. Equipado con un motor monocilíndrico de 50 cc de dos tiempos, entregaba 5 CV a 4.500 rpm, una cifra respetable para un scooter ligero, que le permitía alcanzar los 70 km/h.
IMENASA ofrecía un innovador servicio de venta por correspondencia: el scooter se enviaba desmontado a casa del comprador, junto con instrucciones y herramientas básicas para el montaje o, si se prefería, se podía llevar directamente a un mecánico concertado para su ensamblaje. Esta fórmula abarataba costes y facilitaba la llegada del Iruña a clientes de zonas rurales o apartadas.
Durante sus tres años de vida comercial, se ensamblaron alrededor de 1.800 unidades. Su producción cesó en 1957, en gran parte por la presión de los modelos italianos, que empezaban a dominar el mercado nacional gracias a sus licencias y red de distribución.
Ficha técnica:
Motor: monocilíndrico, 2 tiempos
Cilindrada: 50 cc
Potencia: 5 CV a 4.500 rpm
Caja de cambios: 3 velocidades al puño
Velocidad máxima: 70 km/h
Producción: 1954–1957
Unidades fabricadas: aprox. 1.800
Precio: 18.450 ptas (aproximadamente 5.000 € actuales)

The Iruña 202 was one of the most distinctive scooters to emerge from Spain’s fledgling motor industry. Manufactured in Pamplona between 1954 and 1957 by IMENSA (Industrias Mecánicas de Navarra S.A.), a company founded by Félix Huerta, the Iruña aimed to compete with Vespa and Lambretta by offering a robust, stylish, and entirely local alternative.
Its design echoed the Italian aesthetic but featured several original touches, including a streamlined body, a distinctive double saddle, elegant side air vents, and a flowing silhouette across the frame. The Iruña 202 was powered by a 50 cc two-stroke single-cylinder engine producing 5 hp at 4,500 rpm, allowing it to reach a respectable top speed of 70 km/h.
One of its most innovative features was its mail-order system: customers could receive the scooter in parts, with instructions and basic tools for home assembly. Alternatively, buyers could opt to have it delivered to a local mechanic for professional assembly. This system helped reduce costs and made the Iruña accessible to rural or remote customers across Spain.
During its three years on the market, approximately 1,800 units were produced. By 1957, production ceased—largely due to the growing dominance of Italian models, which benefited from strong licensing deals and nationwide distribution networks.
